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ROCAS MUDAS

Selva salvaje, disparas con balas de angustia, valles de sombras que arrecirse con pozos de penas mudas nuestros días, nuestras horas, nuestros meses.
¡Mi reino está triste, desolado, angustiado!.
Brota de los bosques intrínsecos suspiros, el sol se ha marchado ¡ duermen sus visita!.
Baldado el Universo, deplorables energías que azotan los cerebros, plomo, negruzco telón, yace moribundo. El mar vendrá a susurrar el alma, confundirá la memoria, purificará las calles, agostará el llanto de los fúnebres tristes.
El ocaso ¿cuál ocaso? ha desvanecido fatigado y aturdido.
Poder oculto de las piedras siniestras, rondas tan amargas.
¿Dónde cantan las tórtolas? los bosques supremos mueren, como mueren las almas envejecidas, como suben las almas al cielo. Trigo para compartir entre las pobres estrellas muertas que con el látigo de oro han detenido el reloj de la tierra, ira fecunda de ángeles tristes, campanas de hielo truenos invisibles, corren los ríos despavoridos buscan la tregua de las montañas de los villorios del enojado tiempo.
Mi tierra, dolencia de espasmos siniestros que hacen respirar trémulo, puño cerrado de llanto nacido.
Desde el cerro escarpado vendrá la manada furiosa, arrebatará las ovejas perdidas, quedan sin sus campos las tórtolas nacidas.
Senda en el estrecho caminar se acentuará la luna, germinará el espigar, serenos astros en el palomar, parirán las rosas en este despertar, el brillo no será opacado no podrán amordazar, seremos liberados de la selva medieval.
¡Grito! desesperado grito desbocado y loco.
¡Mi reino está triste! ¿acaso no escucháis el languidecer del océano profundo?.
Nocturnos de noches desveladas, en el silencio los grillos cantan, afuera un pajaro nocturno sigiloso observa mis letras llorosas, cuidan mis huesos que resisten ante el horror de las piedras mudas.
Me impregno de frecuencias misteriosas que busco con mi boca bajo la tierra, entre barrotes que se doblan con mi sangre de furia salvaje.
Atentos oídos necios vienen caballos alados, galope de cientos de estrellas que existen, mudos inconscientes y al fin como todos hermanos, tierra, sol, vida y muerte.
 
  

Soledad de la Costa
Propiedad intelectual No. 122930


 
MUTE ROCKS
 
Wild jungle, you shoot with bullets of anguish, valleys of shadows that swell with wells of dumb sorrows our days, our hours, our months.
My kingdom is sad, desolate, anguished!
Sighs sprout from the intrinsic forests, the sun has gone, their visitors are sleeping!
The Universe wasted, deplorable energies that lash the brains, lead, blackish curtain, it lies dying. The sea will come to whisper the soul, it will confuse the memory, it will purify the streets, it will wither the cry of the sad funeral.
The sunset, what sunset? he has fainted tired and dazed.
Hidden power of sinister stones, rounds so bitter.
Where do turtle doves sing? the supreme forests die, as aged souls die, as souls rise to heaven. Wheat to share among the poor dead stars that with the golden whip have stopped the clock of the earth, fecund anger of sad angels, ice bells invisible thunder, the terrified rivers run, they seek the truce of the mountains of the villages of angry time .
My land, a disease of sinister spasms that make you breathe tremulously, a clenched fist of born crying.
From the steep hill the furious herd will come, it will snatch the lost sheep, the born turtle doves are left without their fields.
Path in the narrow walk will accentuate the moon, glean will germinate, serene stars in the dovecote, the roses will give birth in this awakening, the brightness will not be dimmed, they will not be able to gag, we will be freed from the medieval jungle.
Scream! desperate scream wild and crazy.
My kingdom is sad! Do you not hear the languishing of the deep ocean?
Nocturnal of sleepless nights, in silence the crickets sing, outside a stealthy night bird observes my crying lyrics, they take care of my bones that resist the horror of the silent stones.
I am imbued with mysterious frequencies that I search with my mouth under the earth, between bars that bend with my blood of wild fury.
Attentive foolish ears come winged horses, gallop of hundreds of stars that exist, unconscious dumb and finally like all brothers, earth, sun, life and death.
 
Soledad de la Costa
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Centro Cultural Alerce

Nuestra querida Soledad de La Costa, además de escritora, dirige el Centro Cultural Alerce, desde donde apoya a jóvenes en riesgo social y a familias de escasos recursos, todo orientado a la superación de ellos. Brinda ayuda desde hace 15 años iniciando esto en su querido Quintero y desde ahí a llegado a expandir su centro hasta Villa Alemana, en la V Región de Chile.


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